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lunes, marzo 27, 2006

El IV Reich


Extraido del diario digital andaluz Insurgente ( www.insurgente.org )

Regalo para 100 años: terribles efectos del “agente naranja” lanzado por la aviación de los EEUU en el Vietnam

Prensa Latina/ inSurGente.- Participantes en una conferencia sobre la dioxina rociada sobre Vietnam durante la agresión norteamericana coincidieron hoy en la necesidad de sensibilizar aún más a la opinión pública sobre los terribles efectos de este agente químico. Unos 200 expertos de Vietnam y otros países, así como activistas dedicados a dar a conocer el sufrimiento de miles de víctimas de la guerra química, subrayaron la necesidad de una compensación económica para quienes siguen viviendo con las secuelas del Agente Naranja. Hasta ahora los tribunales norteamericanos han rechazado las demandas contra los consorcios fabricantes de esta sustancia, supuestamente usada como defoliante por el ejército de Estados Unidos en el territorio vietnamita entre 1961 y 1971.


Según el doctor Le Ke Son, del Comité Nacional para aliviar los daños del Agente Naranja, recientes investigaciones indican que 86 millones de litros de dioxina fueron arrojados por la aviación estadounidense sobre el país indochino.

También indicó que pese a las negativas de Estados Unidos, los hombres de ciencia han detectado mutaciones cromosómicas en las personas expuestas al producto, que fue rociado durante años sobre miles de hectáreas de cultivos, aldeas y selvas.

Estas mutaciones han traído aparejados defectos congénitos en los descendientes de las personas afectadas, dijo Son.

Nguyen Van Tuong, de la Universidad de Medicina de Hanoi, dijo que aunque hay que investigar más para demostrar el vínculo entre las deformidades y la dioxina, la mayor incidencia de anomalías congénitas en las áreas afectadas es un testimonio irrebatible.

Explicó que muchos padres tuvieron hijos normales antes de la guerra y anormales después, y que muchos otros concibieron hijos con defectos genéticos unos tras otros.

El Agente Naranja contiene una sustancia conocida como tetraclorodibenzo-p-dioxina (TCDD) cuyos efectos cancerígenos están ampliamente demostrados.

Pero según el profesor francés Bernard Doray, los estudios financiados por la Academia de Ciencias de Estados Unidos no incluyen los defectos del Agente en los hijos de los veteranos que sirvieron en la guerra de Vietnam.

Todavía el gobierno norteamericano no ha reconocido su responsabilidad ni ha ofrecido ninguna indemnización a los vietnamitas que sufrieron las consecuencias de ese bombardeo químico, explicó.

Debemos trabajar todos juntos para probar la relación entre la dioxina y los millones de personas afectadas, y reforzar esta campaña con vistas a la sesión de la Corte de Apelaciones de Estados Unidos que va a revisar la demanda, dijo Bernad Doray.


Vietnam inició una campaña informativa y demandará a Estados Unidos por los horrores derivados del uso de napalm durante la guerra

inSurGente.- Todos los precedentes de utilización de armas de destrucción masiva –después del horror del gas mostaza en la Primera Guerra Mundial y de la utilización de agentes químicos por el Reino Unido en alguno de sus conflictos coloniales- son parte del honor de los Estados Unidos o de sus aliados. El lanzamiento de armas nucleares contra enormes masas de población civil tuvo lugar en Hiroshima y Nagasaki; y el uso masivo del napalm se realizó en las aldeas de Vietnam en la década de los sesenta del siglo pasado. Hay que tener en cuenta que el uso de armas nucleares –incluso contra países no nucleares- y el uso de armas químicas o bacteriológicas, no está prescrito –sino expresamente autorizado- en los manuales operativos del Pentágono y en el documento La Nueva Estrategia nacional de los EEUU. Los muy democráticos y humanitarios líderes europeos no se enteran de nada. Pero fingen sentimientos humanitarios. Vea el “Leer más” algunos datos escalofriantes sobre la extensión de la Libertad Duradera en el mundo.


En ambas ocasiones, Washington empleó su poder militar sin limitación alguna, violando todas las normas internacionales sobre el recurso a la guerra, y todo el derecho humanitario sobre el respeto a la vida de la población civil. Ahora Vietnam, cuya población y recursos naturales fueron ferozmente dañados va a presentar una demanda ante los tribunales de justicia.

Prensa Latina (Por: Julio Hernandez*).- Vietnam presentará próximamente sus reclamos ante una Corte de Apelaciones de Estados Unidos para que se indemnice a las víctimas del llamado Agente Naranja, sustancia tóxica arrojada por la aviación norteamericana sobre este país desde 1961 a 1971. Veteranos del ejército norteamericano que estuvieron en Vietnam fueron objeto en 1984 de una indemnización de 180 millones de dólares, y militares australianos, canadienses y neozelandeses recibieron también cantidades compensatorias en acuerdos logrados fuera de los tribunales. En enero de este año, la Corte de Apelaciones de Corea del Sur condenó a los consorcios químicos estadounidenses Monsanto y Dow a pagar 62 millones de dólares a alrededor de seis mil 800 sudcoreanos que estuvieron en contacto con el Agente Naranja en Vietnam.

Se espera entonces que tres meses más tarde, los abogados que representan a los querellantes (la Asociación Vietnamita de Víctimas del AN/Dioxina), podrán argumentar respecto a los datos aportados ante el mismo tribunal.

Más de tres décadas después de la victoria del pueblo de Vietnam y de la reunificación de la nación indochina, tras la partida de las tropas norteamericanas, el legado de enfermedades dejado por la dioxina sigue incidiendo en la existencia de miles de familias.
Ciudadanos vietnamitas y tropas provenientes de Sudcorea, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y los propios Estados Unidos resultaron también afectados por el agente químico.

Supuestamente, el Agente Naranja era usado como defoliante para privar a los combatientes vietnamitas de alimentos y de la cobertura del follaje.
Ninguno de estos objetivos se cumplió, y no pudieron influir en la marcha de la lucha.

Sin embargo, la toxicidad de la dioxina, por sus permanentes efectos carcinógenos y teratógenos (modificador del código genético), sobre los afectados y su descendencia, sigue inalterable en los suelos de muchas zonas de Indochina.

Veteranos del ejército norteamericano que estuvieron en Vietnam fueron objeto en 1984 de una indemnización de 180 millones de dólares, y militares australianos, canadienses y neozelandeses recibieron también cantidades compensatorias en acuerdos logrados fuera de los tribunales.

En enero de este año, la Corte de Apelaciones de Corea del Sur condenó a los consorcios químicos estadounidenses Monsanto y Dow a pagar 62 millones de dólares a alrededor de seis mil 800 sudcoreanos que estuvieron en contacto con el Agente Naranja en Vietnam.

Esta decisión fue celebrada por las autoridades de Hanoi, que han visto en este paso simplemente un acto de justicia.
Justicia que ha sido denegada hasta ahora a las víctimas vietnamitas -las más numerosas-, que deben sobrevivir a veces con horribles malformaciones congénitas o graves enfermedades de origen genético, sin contar con los que han muerto como consecuencia de estos males.

Según un estudio publicado en abril de 2003, financiado por la Academia Nacional de Ciencias de los EEUU, tres mil 181 aldeas fueron rociadas durante 10 años con unos 19 millones de galones de herbicidas, el 55 por ciento de los cuales era dioxina.
La mayor parte de este peligroso compuesto químico fue arrojado por aviones C-123K de la Fuerza Aérea nrteamericana sobre Vietnam, Cambodia e incluso Tailandia, aunque también se emplearon helicópteros, camiones y fumigación manual en las zonas aledañas a las bases militares.

El estudio calcula que entre dos millones y 4,8 millones de personas estaban presentes en esas áreas durante el rociado, incluidas las propias tropas agresoras y las de sus aliados.

Investigaciones realizadas por personal contratado por veteranos indicaron que incluso el personal que trabajó en el programa y estuvo manejando la dioxina en almacenes y otras instalaciones, también sufrió las consecuencias en sus personas o las de sus descendientes.
Aparte de la demanda ante los tribunales norteamericanos, otras acciones han sido emprendidas para sensibilizar a la opinión pública mundial respecto al uso de sustancias químicas como armas de guerra.

La Asociación Internacional de Abogados Democráticos (AIAD) anunció que va a elevar el caso ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, puesto que los derechos de las víctimas de la dioxina han sido violados.

El profesor japonés Juriko Moto, por su parte, declaró que es necesario seguir diciéndole al mundo las consecuencias del Agente Naranja, no sólo para condenar su utilización en el pasado, sino para evitar que vuelva a ser empleado en el futuro.
Uno de los componentes del supuesto defoliante es una sustancia llamada Tetraclorodibenzo-para-dioxina, identificado como un potente carcinógeno, causante del sarcoma de los tejidos blandos, el mal de Hodgkins, el linfoma y la leucemia crónica linfocítica.

Existen evidencias limitadas, pero también se la asocia con el mieloma múltiple, los tumores malignos de próstata y vías respiratorias, la neuropatía periférica aguda y subaguda, espina bífida y diabetes tipo dos.
Las compañías químicas vinculadas por contratos con el Pentágono en el pasado a la producción de este terrible agente son: Diamond Shamrock, Dow, Hercules, Monsanto, TH Agricultural and Nutrition, Thompson Chemicals y Uniroyal.

Quienes defienden los derechos de las centenares de miles de afectados en Vietnam por esta arma química están esperanzados de que con las pruebas que se aportarán a los jueces, finalmente se tome una decisión que mitigue un tanto sus crueles efectos.

*El autor es Corresponsal de Prensa latina en Vietnam.